Los jóvenes inician una vida sexual cada vez más temprano, entre 12 y 13 años. Los hospitales de maternidad atribuyen el 30% de los partos a madres adolescentes, que por supuesto no están preparadas ni mental ni físicamente.
La población joven que padece sida arropa una mayor cantidad de las estadísticas. Son las consecuencias de una educación sexual deficiente.
La orientación debe empezar en la familia. Padres y madres deben explicar a sus hijos todo lo referente a este tema. Los tabúes deben dejarse a un lado y de educación sexual hay que hablar claro.
Felivia Mejía, periodista
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