Ayer, martes, inauguraron un supermercado del Inespre en El Seibo. ¡Aleluya! Ojalá que en todas las provincias haya un padre del actual titular de ese organismo aspirando a senador, porque lograríamos borrar el hambre del mapa de la pobreza nacional, lo que no ha podido ni la varita mágica del Banco Central ni buscando la fórmula con la lámpara de Aladino.
Los Jacobo, que se criaron entre las vacas y el rocío de los pastos del Este, no tuvieron que graduarse de economistas, ni estudiar estrategias electorales, para aprender que el poder, utilizado con sentido de oportunismo, sirve para ganar elecciones sin tener que esperar el 16 de mayo para hacer fila y contar los votos en las urnas.
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