Se dirá de esta “solidaridad” con tarjetas que al menos hace algo el gobierno para asistir a los más pobres.
Es dádiva y siga la pobreza. Lo que haría un gobierno que se respete a sí mismo y a su gente es educarla y capacitarla para que eche adelante por su cuenta; aplicar incentivos a la producción y políticas de creación de empleos, y entonces sí se dignificarían las personas. ¿Pedimos demasiado?
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