Alguien dirime sus diferencias con un vecino quemándole una plantación sembrada de bambú, de verde, de vida, de oxígeno, de agua. Lo hizo un subdirector de Ganadería –tan cabeza de ganado como los que “dirige”- con una propiedad vecina.
Quemar bosques y árboles porque sí, es un crimen, donde es insuficiente el castigo. ¿Qué aporta semejante individuo al país? Nos rodea la barbarie.
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