La próxima Guerra Mundial, la tercera de la historia, no será por asuntos ideológicos ni por el petróleo. El ser humano puede vivir, como en el Génesis, sin transporte y sin electricidad de carburantes.
La vislumbrada conflagración está muy cerca. Protejámonos. Defendamos con uñas y dientes cada gota de agua en nuestros ríos porque, a fin de cuentas, es fuente de vida.
Comentarios (0)