En el parque Duarte del padre patria, dicen los que viven y laboran cerca que el problema no es la preferencia sexual de los ahí congregados, sino las agujas encontradas por las mañanas, de droga dura, léase heroína; la prostitución ambulante pagada a menores de edad por dueños de autos caros y vidrios tintados; los tiros sueltos y las armas blancas que llevan muchachitos y alejan a la pobre policía.
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