Después de Duvergé, donde cada macho nacido durante la dictadura de Trujillo las madres orgullosas exclamaban “¡un guardia para la patria!”, hay un pueblito a ambos lados de la carretera que va a Jimaní de nombre “Vengan a Ver”.
En realidad, nada hay para ver, a menos que no sean chivos y carencias propias de un Sur de inclemente sol, poblado por gente que sólo es tomada en cuenta para elecciones.
Comentarios (0)