Una manera de explicarnos el desorden en que vive, y dizque progresa, este país es que los dominicanos, su mayoría, viven con el complejo de ombligo del mundo: solo existen ellos, los espacios, servicios, atenciones, bienes son solo para sí mismos.
Acaso están los suyos y ya. Peatones, funcionarios, ricos, pobres. Todos practican este yo-centrismo. La solución: ponerse en el lugar, pensar en el otro.
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