Los principios cristianos señalan la gula como un pecado capital en el ser humano. El hambre de poder y dinero de muchos políticos excede cualquier carencia de comida en humanos.
Cuando no va el jefe del clan, pone a la esposa, al hermano, al hijo o sobrino. Lo importante es comer del pastel nacional que al parecer no indigesta a ninguno de los que tras él se lanzan como fieras.
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