La Constitución proclamada el 26 de enero, es la nuestra. Para que este acierto tenga valor de hecho, debemos apoderarnos de ella, conocerla, aplicarla y defenderla.
Ella confiere y reconoce derechos importantes. En la sección II, artículo 55, consagra los de la Familia, principal núcleo de la sociedad. Ojalá focalicemos su aplicación en ese segmento. Si lo hacemos, evitaríamos grandes males sociales y morales.
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