La coyuntura ofrece una oportunidad ideal para “limpiar” por una vez -y no será por todas, pues la no política que aplica este gobierno y otros previos ante los migrantes haitianos es harto cuestionable e irresponsable-, la imagen de nuestro país en el extranjero sobre cómo nos manejamos con Haití y sus ciudadanos.
La presta y sostenida ayuda luego del terremoto es otra cara, generosa y sacrificada.
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