Haití, devastado por un terrible sismo -se cree que produjo más de 200,000 muertes-, necesita de la ayuda del mundo.
El presidente Fernández y su homólogo de EE.UU. Barack Obama, encabezan el grupo de mandatarios en solidaridad con el pueblo haitiano.
Como dice Obama, la distribución de la ayuda representa un "desafío enorme" para los socorristas. Es un desastre que se mantendrá por años.
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