El pastor Ezequiel Molina hizo una pregunta certera: ante el imparable negocio del narcotráfico, con su criminalidad aparejada, y el ineficaz combate al narcotráfico; ante la impunidad de narcotraficantes y afines, con dinero de la droga financiando campañas políticas y lavado en negocios “lícitos”, ¿por qué no legalizar las drogas? Mucha hipocresía, complicidad y cobardía en torno a este “flagelo”.
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