Gracias a Dios y al esfuerzo de las autoridades, los dominicanos somos sobrevivientes de un año en el que los pronósticos y, en algunos casos, las materializaciones de catástrofes estuvieron presentes en el mundo: crisis política, déficits, quiebras de grandes firmas, aumento del desempleo, desastres naturales y otras malas “rachas”. ¡Salimos del 2009! Y lo hicimos bien, en el marco de nuestras posibilidades.
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