Me mato por saber qué diccionarios utilizaron los narcotraficantes para ahuecar sus páginas y meter droga.
El libro, un producto tan noble y con tanto prestigio y buena fama, una vez más muestra su versatilidad, como para convencer a los incrédulos de que los libros sí sirven para algo.
Me pregunto si alguna página desguazada cayó en manos de los pillos y cualquier hermosa palabra les habrá asaltado.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios (0)