En los últimos tiempos, las calles y carreteras del país se llenan de sangre. Los accidentes de tránsito están a la orden del día.
Independientemente de las causas que puedan esgrimirse, es necesario un proceso de reflexión y auto-análisis. Un dolor siempre es un dolor, pero nunca es tan profundo como el que deja la pérdida súbita de un ser. Pensemos.
Comentarios (0)