Cuando los bohíos y los barracones se “aluzaban” con velas y “jumiadoras”, en lugar de la cara energía de las Edes, en Gonzalo nunca se supo de un robo en casa habitada, aunque mucha gente dormía con las puertas de sus casas de par en par.
Esos tiempos ya se fueron. Del lugar se han adueñado unas hordas que no sólo operan puntos de drogas, sino que se lo roban todo.
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