Mientras los dominicanos debatimos si fue o no un “dardo envenenado” la designación de Celso Marranzini en la CDEEE, o si le tumbaron el pulso a Radhamés Segura, yo quisiera perder el tiempo como los de la etnia hazara de Afganistán, donde se ha aprobado una ley que permite a los maridos castigar a sus mujeres -sin darles de comer- si se niegan al tamkeen, es decir, a satisfacer sus necesidades sexuales.
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