La satisfacción de las necesidades alimenticias de la población ha constituido una preocupación de la humanidad, pero no siempre se han elaborado políticas adecuadas para lograrlo.
El presidente Leonel Fernández está preocupado por el problema de la alimentación global, y ha perfilado un discurso sobre el impacto de las alzas de insumos alimenticios en la gobernabilidad. Su trabajo “Especulación Financiera, Alimentos y Petróleo en los Mercados de Futuro: Por un Nuevo Consenso Internacional de Estabilidad de Precios”, ha relievado cómo los mercados han desfigurado el intercambio comercial.
Algunos alimentos van directamente a los consumidores, pero otros, sometidos a la impronta de los mercados internacionales como la soya, el maíz y el trigo y hasta las grasas, esenciales como materias primas para la producción de carnes y huevos, impactan de manera directa a granjeros y consumidores.
Esa realidad no puede ser obstáculo para que los países desarrollen estrategias para enfrentar las manipulaciones de precios desde perspectivas nacionales. Es fundamental que los gobiernos consideren fórmulas para asegurar la producción de alimentos con el mayor volumen de insumos nacionales. La seguridad alimentaria de una nación adquiere en estos tiempos una dimensión trascendental.
Por ello, las agencias locales vinculadas a la producción de alimentos de origen agropecuario, deben adoptar políticas para disminuir el influjo de los altos precios internacionales de los comodities. Emular a naciones –no importa cuán grandes o pequeñas sean- que han sabido vadear la nueva coyuntura global es clave.
Es imposible para cualquier país alcanzar la autosuficiencia alimentaria, pero puede atenuar el impacto de la especulación con políticas inteligentes. Mejorar las infraestructuras agrícolas, preservar los acuíferos, evitar la degradación de suelos por el impacto de depredadores humanos y la naturaleza.
Sin despilfarros, estimular a los productores nacionales. Redimensionar el mercado interno, y revaluar mercados más cercanos. Y estimular productos de gran perspectiva como el cacao, el café y los bananos. En fin, que ante el inhumano y desolador panorama que plantea el mundo de los especuladores financieros, los países tienen oportunidades por explorar y explotar para atender las necesidades de sus pueblos.
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