Muchas personas se animaron cuando a principios del año escolar las autoridades del Ministerio de Educación empezaron a hablar y hasta anunciar que se activaría el sistema de “tanda extendida”, mediante la cual los muchachos permanecerían en las escuelas un período mínimo de ocho horas.
La iniciativa, nada nueva en otros países donde a los niños se los ocupa hasta el cansancio en la formación, vendría a resolver muchos problemas que tienen algunas génesis en el seno familiar y en una educación muy pobre, o simplemente, donde falta de manera absoluta.
Es muy obvio que si un núcleo familiar puede dejar sus hijos en una escuela que los va a alimentar y a educar desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde, resuelve al mismo tiempo múltiples problemas.
Los libera de las “horas libres” que hoy en día constituyen verdaderos riesgos en los barrios. Al mismo tiempo que les garantiza la educación, les da la protección que no siempre alcanzan en el hogar, con la ventaja de que no tienen que comprometer recursos económicos para ese propósito.
Los beneficios son obvios y resulta penoso que el Ministerio de Educación, ahora como en el pasado reciente, no haya hecho lo necesario para tratar de implantar el sistema. Ni siquiera un plan piloto ha podido comenzar con calidad, por la vergonzosa realidad de “falta de recursos”.
Lo que ocurre no es más que la reedición del fracaso que marcó dos gestiones anteriores, en esta misma administración del presidente Leonel Fernández, las cuales, cargadas de “buenas intenciones”, no pudieron hacerlas realidad.
Todo eso sólo conduce a la frustración. Las tandas únicas requieren más profesores, orientadores especializados, más aulas y medios educativos.
Cuando se observan estas situaciones, necesariamente hay que pensar en la necesidad de que el Gobierno invierta más en la educación. Ahora que se conocerá en el Congreso Nacional el proyecto de Presupuesto y Ley de Gastos Públicos de 2012, debe abrirse la posibilidad para aumentar las asignaciones a la educación, especialmente al nivel básico. El Congreso Nacional es un buen escenario para ello.
Comentarios (0)