La ocasión no podía ser más especial para la convocatoria de la Jornada Nacional de Oración y Ayuno por la Paz y el Respeto a la Vida, patrocinada por la Conferencia del Episcopado Dominicano de la Iglesia Católica durante el día de ayer.
Ocurre en la víspera de una fecha muy especial para la religiosidad dominicana: el 24 de septiembre, en que se celebra el Día de Nuestra Señora de las Mercedes, invocada por los fieles para clamar por sí mismos y por los demás.
En este día, el Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (Codue) ha llamado a su membresía a una Jornada Nacional de Oración y Ayuno a favor de la nación dominicana. Miles de creyentes de diferentes denominaciones se reúnen por paz, amor y comprensión entre todos.
Los católicos hicieron lo propio durante su jornada de una hora, y hoy los protestantes estarán orando durante seis horas, especialmente a favor de los niños y la adolescencia, para que sean protegidos de los males sociales por el Altísimo.
Estas dos actividades espirituales, coincidentes en el período y en las motivaciones, sugieren claramente dónde se centran las preocupaciones de los dominicanos en estos tiempos, atosigados por la violencia y la inseguridad. Como no encuentran tranquilidad para la vida en las manos de las autoridades llamadas a garantizarla, se agarran de Dios, y razones no les faltan.
Estas iniciativas deberían estimular a quienes tienen a cargo responsabilidades de orden público, para que las peticiones de estos dominicanos de fe se cumplan.
Nosotros nos unimos a los ruegos, a estos clamores ante Dios frente al fracaso de las políticas públicas, no sólo por la ineficiencia en el desempeño, sino también por los altos niveles de complicidad que todos estamos presenciando. Ya no son rumores, son realidades muy duras y deprimentes.
Ya lo denunciaba el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez cuando se quejaba del alto número de uniformados involucrados en crímenes.
Alentamos estos actos de fe, pero deploramos la debilidad de las instituciones de control y seguridad ciudadana para garantizar la paz que todos anhelamos.
En este 24 de septiembre, oremos por la paz y la vida de los dominicanos.
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