La muerte del padre Avelino Fernández priva a la República Dominicana de un sacerdote de gran temple personal que se distinguió por la denuncia de los males sociales y su inquebrantable defensa de los pobres.
Era de nacionalidad cubana, pero entre campesinos y agricultores de la región fronteriza y de Barahona, a los que durante décadas acompañó en sus luchas y anhelos de mejor suerte, se le quería y admiraba como un coterráneo de pura cepa.
Además de su labor sacerdotal, se ganó gran respeto en la opinión pública como comentarista en la televisión, por la forma valiente y responsable en que abordaba temas relacionados con el narcotráfico, la corrupción y otros males que aquejan a la sociedad dominicana.
A diferencia de algunos políticos y funcionarios que solo hacen denuncias, Avelino estaba comprometido en la búsqueda de soluciones sociales. Por eso dirigía también un diario mensaje espiritual con énfasis en la necesidad de preservar los valores familiares. Hemos perdido a un gran pastor. Paz a sus restos.
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