Después de un período en que no se vislumbraba una respuesta oficial frente al drama por el que pasan las comunidades del entorno del lago Enriquillo, por fin parece que se pondrá en marcha una acción para buscar una solución a los riesgos creados por el desbordamiento de esa fuente acuífera.
La visita de una comisión de legisladores encabezada por el presidente del Senado, Reinaldo Pared Pérez, ha creado esperanzas en ese sentido, luego de su anuncio de que pedirá al presidente Leonel Fernández declarar esos poblados en estado de emergencia.
Mientras se avanza en los estudios científicos para establecer con certeza las causas del crecimiento de las aguas del lago, que ya se han tragado grandes extensiones de predios agrícolas, es necesario ver la forma de prestar ayuda urgente a los pueblos que corren peligro por el desbordamiento.
Es de esperar, pues, que la declaratoria de emergencia no se quede en una emotiva expresión y que sea el punto de partida efectiva para estudiar a fondo este serio problema, conjuntamente con previsiones que eviten una eventual tragedia que podría tener impredecibles proporciones.
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