El cierre del periódico sensacionalista News of the World, debido a un escándalo provocado en el Reino Unido por las intervenciones telefónicas realizadas por el diario, mueve a reflexión sobre los procedimientos que se deben preservar para evitar el descrédito de los medios de comunicación.
Esto viene a confirmar que, a pesar de las nuevas tendencias y cambios tecnológicos y de mentalidad en la llamada sociedad de la información, el comportamiento ético es altamente apreciado como un valor esencial cuando se ofrecen noticias y comentarios destinados a orientar al público.
En el caso del diario londinense, de 168 años de antigüedad y con una tirada de 2,6 millones de ejemplares a la semana, el impacto de descrédito fue de tal magnitud que anunciantes y lectores se alejaron tras conocerse una amplia trama de escuchas telefónicas.
Todo esto plantea un debate a fondo sobre las normas deontológicas que se deben observar en un buen ejercicio periodístico y hasta dónde son incompatibles con prácticas que violan el derecho de los ciudadanos a mantener ciertas áreas de sus vidas en una esfera de absoluta privacidad.
En la búsqueda de la verdad, que será siempre un imperativo de primer orden en el periodismo, no se deben escatimar esfuerzos ni temer a las reacciones de quienes buscan acallar a la prensa libre e independiente, pero siempre se tendrán que tomar en cuenta formas y límites que imponen el respeto, la prudencia y la razón.
Los daños que un imprudente ejercicio producen a la imagen y credibilidad de los diarios sirven también de pretexto a gobiernos y estamentos oficiales para proponer nuevos sistemas de regulación a los medios, como acaba de anunciar el primer ministro británico David Cameron.
Esto constituye un peligro para la vital función que está llamada a cumplir la prensa, por lo que grupos defensores de las libertades civiles advirtieron sobre los efectos de limitar la libre expresión y la capacidad de crítica en los medios.
Es un tema que lleva a meditar y que no se limita a lo que ha acontecido en el imperio editorial del magnate Rupert Murdoch.
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