La experiencia de los llamados a huelga en el país ha demostrado que es un recurso generalmente inútil para obtener reivindicaciones y cambios en las políticas públicas, aunque en los pliegos de demandas se incluyan reclamos que conectan con necesidades y sentimientos populares.
Los movimientos que se han intentado en los últimos años en ese sentido y que en ocasiones han pretendido alcanzar una dimensión de paro general o nacional, no han logrado suficiente respaldo y han terminado diluyéndose en poco tiempo.
Independientemente de la pertinencia y justeza de algunas exigencias al Gobierno y a las autoridades en general, el escaso apoyo parece deberse al convencimiento del efecto negativo que provocan desde el mismo momento en que se hacen las convocatorias.
Esa es básicamente la razón por la cual diversos sectores del país han comenzado a pronunciarse en contra de un paro de actividades que, además de provocar pérdidas económicas en los sistemas productivos, trastornaría la vida cotidiana del ciudadano común.
El sector empresarial e industrial representado en el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) y en la Asociación de Industriales (Aird) consideran que sería sumamente contraproducente, en momentos en que el país está urgido de fortalecer la productividad ante la crisis económica global.
Aunque tengan un carácter pacífico, tienden a generar cierto grado de intranquilidad, lo que lleva a muchas personas a cuidarse y restringir sus movimientos y actividades para no verse expuestas a eventuales conflictos y acciones fuera de control.
El principal estandarte de lucha que enarbolan organizaciones populares está centrado en el rechazo al paquete fiscal, que también ha sido objeto de amplias críticas en diversas esferas de la vida nacional por sus efectos inflacionarios.
A pesar de que coinciden en ese planteamiento, porque los efectos golpean por igual a amplios segmentos de la población, lo razonable y sensato es agotar el diálogo. El Gobierno está compelido a escuchar y ser receptivo a todas las expresiones de la sociedad.
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