Cuando los reconocimientos trascienden un mero cumplido protocolar porque los homenajeados tienen grandes méritos por sus aportes en la sociedad, el júbilo es compartido por aquellos que conocen y aprecian sus fecundas trayectorias.
Esa es precisamente la repercusión y el sentimiento que despierta el acto que el Senado de la República dedicó a Don Alejandro E. Grullón E. y a su esposa, doña Melba Segura de Grullón, por los aportes que han hecho en diferentes áreas de la vida nacional.
Como honrrar honra, y más cuando toca a personas con sensibilidad social y vocación de servicio, la entrega de sendos pergaminos de reconocimiento por parte de ese órgano legislativo constituye una merecida distinción.
A lo largo de su dilatada y fructífera hoja de vida, Don Alejandro se ha distinguido, además de su hombría de bien, como un ciudadano ejemplar, un dominicano identificado con los valores patrios y preocupado siempre por los mejores intereses nacionales.
Pionero de la banca privada en el país, en su historial se destaca la contribución prestada durante décadas en materia económica y social, por encima del angosto particularismo que a veces rodea a figuras como la suya, de destacada prominencia y proyección.
Uno de los aspectos más sobresalientes de sus aportes ha estado dirigido a la defensa de la ecología, el medio ambiente y el patrimonio histórico y cultural. De ahí, su pasión por el Plan Sierra y el empeño que ha puesto en la preservación de ese tesoro de la naturaleza que es la Cueva de las Maravillas.
Con el reconocimiento a Doña Melba se hizo también un acto de justicia que de seguro ha llegado muy hondo al corazón de comunidades pobres y apartadas de la región Sur, donde la Fundación Sur Futuro es una mensajera de buena voluntad que lleva aliento y mejor calidad de vida a sus pobladores.
La República Dominicana necesita seguir contando con el esfuerzo y la dedicación de hombres y mujeres que con su noble labor y su ejemplo de servicio, fortalecen el sentido de la solidaridad humana que una nación necesita fortalecer en todos los ámbitos.
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