Con el barril rondando los cien dólares y los precios locales de los combustibles experimentando alzas acumuladas entre RD$52.00 y RD$55 en lo que va de año, urge acelerar la aplicación de reales medidas de ahorro y austeridad.
Para lograrlo a nivel de la población en general hay que superar de algún modo un viejo problema de inconciencia, puesto que los dominicanos no parecen reaccionar frente a estos aumentos.
En lugar de disminuir, el nivel de consumo se mantiene y hasta aumenta porque la gente se resiste a hacer sacrificios, a disciplinarse y a modificar sus hábitos y estilos de vida.
Los últimos incrementos en las gasolinas de RD$2.40 y RD$3.00 y de RD$2.81 y RD$2.83 en el gasoil deberían poner a pensar en la urgente necesidad de hacer un uso más racional de los combustibles.
Como se recordará, todavía están en vigencia las medidas de austeridad que el presidente Leonel Fernández dispuso, mediante decreto, con el propósito de enfrentar el alza en los precios de los combustibles y los alimentos.
Es importante saber el cumplimiento y el resultado que han dado esas disposiciones, que incluyen una reducción de un 12 por ciento en los gastos de las instituciones públicas. En su momento representaron una importante señal de ahorro desde la esfera estatal, aunque resultaban insuficientes ante los altos precios del crudo en el mercado internacional.
Además de un estricto seguimiento, que no ha sido precisamente la norma en el pasado, se requiere una ampliación que comprometa a la ciudadanía, al empresariado, al comercio y a todos los sectores nacionales.
Como la experiencia ha demostrado, casi siempre la ineficacia de las medidas cuando son impuestas, quizás lo más provechoso sea insistir en una permanente campaña de orientación que cale en la conciencia ciudadana.
Sin embargo, lo ideal es que por cuenta propia y por comprensión al desafío presente, la gente aplique diferentes formas de ahorro, para bien propio y del país en su conjunto.
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