El irrespeto ha llegado en el país a niveles tan insospechados que ni siquiera los difuntos tienen derecho a un descanso tranquilo en los camposantos.
Gente inescrupulosa y desaprensiva ha convertido el cementerio de la 30 de Marzo, en Santiago, en una especie de mercado para la compra y venta de terrenos para la construcción de bóvedas, a pesar de que existe una prohibición para nuevas tumbas.
Los precios que se piden alcanzan sumas considerables. Esto es vox populi, pero ninguna autoridad actúa para detener esta barbaridad.
Comentarios (0)