En las naciones donde existe una clara conciencia sobre los peligros que enfrenta el mundo por los desequilibrios medioambientales, los esfuerzos dirigidos a preservar la estabilidad ecológica son asumidos con un sentido de alta prioridad.
Se trata de un serio reto que, aunque en primer término, corresponde a los gobiernos mediante la aplicación de normativas de protección, también es responsabilidad de las entidades privadas y de los ciudadanos en general.
De otro modo, es difícil lograr que el hombre coexista de forma armoniosa con su entorno natural y que en su comportamiento no incurra, por ignorancia o provecho particular, en acciones que causen daños a los recursos naturales.
De ahí la importancia del llamado que el ministro Jaime David Fernández, formuló ayer a los dominicanos, en ocasión de celebrarse el Día Mundial del Medio Ambiente.
Durante un encuentro en el parque ecológico Las Malvinas con “familias verdes” que están sensibilizadas con el tema, advirtió que el país tiene por delante enfrentar los efectos del calentamiento global y del cambio climático.
Más allá de la retórica medioambientalista, se trata de una cuestión de vital importancia que debe promoverse desde las aulas y en todas las instancias de la sociedad.
Un crimen
Por descuido, abandono y los efectos del tiempo, muchas casas de estilo victoriano o republicano están a punto de desaparecer en Santiago, sin que al parecer esto figure entre los puntos de prioridad o significación de las autoridades. Es lamentable que, en gran medida por falta de recursos, Patrimonio Cultural no haya podido intervenir para reparar esas edificaciones y evitar que sean vendidas o demolidas. Sin embargo, es de justicia señalar que Lourdes Camilo de Cuello ha librado titánicas batallas que en algunos casos han logrado detener el crimen que constituye la desaparición de todo un legado histórico. Pero no ha dejado de ser una combatiente solitaria, en medio de la dejadez hacia un asunto que debería concitar mucho apoyo y atención.
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