El largo feriado que se inicia hoy hasta el domingo, con motivo de la celebración de la Semana Santa es un período que, disfrutado con moderación y equilibrio, puede contribuir a un sano esparcimiento, además de una gran oportunidad para la reflexión y un reencuentro espiritual en familia.
Para los miles de vacacionistas que se desplazan a diferentes localidades y balnearios, siempre es oportuno hacerles un llamado a la moderación, tanto en el desplazamiento en las carreteras como en el comportamiento en sentido general.
El manejo prudente y la observación de las recomendaciones que hacen el Ministerio de Salud Pública, la Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet), el Centro de Operaciones de Emergencias (Coe) y los demás organismos de socorro puede contribuir a prevenir accidentes y la pérdida de vidas.
Muchos choques y vuelcos que se producen en estos asuetos son causados por personas que conducen a altas velocidades, de forma temeraria y en no pocas ocasiones bajo estado de embriaguez.
Las autoridades deben actuar con drasticidad en estos casos, deteniendo a los conductores ebrios, puesto que de esta forma se les preserva su integridad física y se evita que puedan provocar víctimas fatales.
En los centros de recreación, principalmente en los entornos de playas y ríos, donde se concentran muchos bañistas, la ingesta de licores debe estar sometida a cierta vigilancia para evitar intoxicaciones e incidentes generados por ánimos exaltados.
Justo es reconocer que aunque de gran valor, se trata de una tarea en extremo complicada, porque la gente tiende a defender su libre albedrío sin ninguna restricción, pero desconociendo que el respeto al derecho ajeno es la paz.
Los excursionistas harían bien en acoger la recomendación de Salud Pública de no bañarse en ríos, arroyos y cañadas para evitar contraer cólera y otras enfermedades.
En general, el objetivo es que prevalezca la sensatez para que el balance de víctimas y lesionados sea reducido en esta Semana Mayor.
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