Al arribar a su 63 aniversario, El Caribe reafirma los postulados esenciales que ha defendido durante décadas para garantizar el disfrute de la libertad de expresión del pensamiento, los derechos humanos y los valores que caracterizan la vida en democracia.
Esas prerrogativas fundamentales, conculcadas durante los 31 años de la dictadura trujillista, fueron conquistas logradas por los dominicanos en su avance hacia el libre juego de las ideas, luego de la caída de ese oprobioso régimen.
Desde entonces, El Caribe se ha mantenido invariablemente como baluarte de las libertades públicas, además de un celoso guardián del derecho de los ciudadanos a informar y ser informados sin censura previa y sin ningún tipo de cortapisa.
Ha sido una tarea ardua, reconocida por muchos, pero también expuesta a peligros y desafíos, por lo que hemos tenido que actuar, sin favor ni temor, siguiendo la trayectoria que nos legara el doctor Germán Emilio Ornes, quien desde la dirección de El Caribe fue un firme defensor de la libertad de prensa.
En su etapa actual, este diario se enfoca a un proceso de grandes cambios y constante innovación para mantenerse a tono con las nuevas tendencias en la sociedad de la información y el globalizado mundo de las comunicaciones y las redes sociales.
Contamos con una página web moderna que junto a CDN, radio y televisión ha fortalecido a El Caribe como medio impreso perteneciente a un grupo de comunicación dinámico, comprometido también en la promoción del avance económico y la calidad de vida de toda la población.
Con esa finalidad y para beneficio del público impulsamos el incitante proyecto de convertirnos en los líderes de las comunicaciones multimedias en la República Dominicana.
Los mensajes de reconocimiento que comenzamos a recibir del presidente Leonel Fernández y de representantes de diferentes sectores nos llenan de satisfacción y nos comprometen aun más en el inquebrantable mantenimiento de nuestros lineamientos.
En esta postura seremos siempre intransigentes, porque el precio de la libertad es la eterna vigilancia.
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