Tras la elección del cantante Michel Martelly como presidente de Haití con el 67.57 por ciento de los votos en la segunda vuelta electoral, más países latinoamericanos se han unido a las voces que claman por obtener un apreciable caudal de ayuda económica para la empobrecida nación.
El hecho de que se encamine con Martelly a un nuevo ensayo en su frágil democracia, crea mejores condiciones para que la esperada asistencia fluya, a fin de aliviar la suerte de su pueblo, que aun sufre los efectos de la devastación provocada por el terremoto del 12 de febrero de 2010.
Hay grandes expectativas porque los líderes latinoamericanos se reunirán hoy en las Naciones Unidas para proponer un impulso y mejor coordinación de los programas de desarrollo en Haití, a fin de contribuir a que comience un proceso sostenido de recuperación.
El canciller chileno Alfredo Moreno tiene mucha razón cuando señala que el problema actual en Haití no es de seguridad, sino de sentar las bases para su desarrollo, retirar los escombros dejados por el sismo y que la gente tenga fuentes de trabajo para su sostenimiento.
Moreno participará en una reunión del Consejo de Seguridad que presidirá el presidente colombiano Juan Manuel Santos y a la que acudirán también los cancilleres de Perú, Argentina, Brasil, Uruguay, República Dominicana y Cuba. El tema a discutir será Haití, un país afectado por un terremoto que mató a más de 250,000 personas y que ha padecido también un brote de cólera con miles de víctimas mortales.
Aunque a raíz de la tragedia países ricos y otros miembros de la comunidad internacional se comprometieron a proveer ayuda millonaria, la mayoría de los fondos prometidos todavía no han llegado a la nación más pobre del hemisferio occidental.
Es de esperar, pues, que tras el encuentro de hoy en las Naciones Unidas, cese la retórica para que de verdad las palabras se traduzcan en acciones concretas, a gran escala y de forma sostenida, en favor de Haití y de su sufrido pueblo.
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