En este país resultará difícil poner término a frecuentes situaciones de desorden e irrespeto, mientras se ignoren de forma olímpica las más elementales normas de convivencia civilizada y las autoridades toleren tales desafueros.
Un patético ejemplo lo ofrece el abierto desafío de buhoneros que continúan ocupando los alrededores de la estación Mamá Tingó del Metro de Santo Domingo, a pesar de haber vencido un plazo para que desalojaran el lugar.
Estos vendedores tienen derecho a ganarse la vida, pero deben hacerlo con arreglo a la ley y la razón, sin limitar ni arrabalizar el espacio destinado al desplazamiento de peatones y parroquianos.
Además del mal aspecto que ofrecen estos improvisados tarantines, la venta de víveres, vegetales y ropa usada ocasiona otros contratiempos, porque los transeúntes se ven obligados a tirarse a la vía pública para poder continuar su trayecto.
El Ayuntamiento de Santo Domingo Norte está obligado a poner coto a este atropello al derecho de los ciudadanos a disponer de aceras expeditas para la libre circulación.
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