Los esfuerzos destinados a prevenir y contrarrestar las acciones del narcotráfico ameritan una labor permanente y de carácter multinacional, ya que ningún país está en capacidad de combatir por sí solo un flagelo de tal poder y magnitud.
La ayuda logística, económica y en recursos que con tal objetivo facilitan Estados Unidos y otras naciones desarrolladas es importante, pero debe ser complementada con medidas acordadas por países de las áreas más vulnerables.
De ahí, la importancia de que representantes estadounidenses y de países caribeños y europeos se hayan reunido en San José, Costa Rica, para discutir estrategias de combate al narcotráfico, en el marco de un convenio regional antidrogas.
La capital costarricense fue la sede de la primera reunión para la aplicación del Convenio sobre Cooperación para la Supresión del Tráfico Ilícito Marítimo y Aéreo de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas en el Área del Caribe.
Se trató de un encuentro de mucha importancia, como fase preparatoria para llegar a la ratificación del primer instrumento multilateral para el combate del narcotráfico que se desarrolla en América Latina y en el Caribe.
La participación de la República Dominicana junto a Belice, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Francia, Holanda, Panamá, Honduras, Colombia, Nicaragua y Gran Bretaña demuestra una clara voluntad de aunar acciones para impedir, o por lo menos detener, el avance del crimen organizado y del tráfico de drogas.
Uno de los objetivos básicos del convenio, para que de los debates verbales se convierta en un medio efectivo de lucha, es llegar a ejecutar operaciones conjuntas y articular cooperación, asistencia técnica, equipamiento e intercambio de información.
Todo esto requerirá un seguimiento estricto de parte de los gobiernos y en especial de los organismos oficiales que tienen como misión fundamental, enfrentar con energía, pero siempre apegados a la ley y el estado de derecho, el criminal comercio de estupefacientes.
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