Además del dolor que provoca la muerte de seis adolescentes que participaban en una gira en un club campestre de Haras Nacionales, la tragedia deja varias lecciones que deben ser objeto de profunda meditación.
En primer término, el control y seguimiento más estricto que los padres de familia deben ejercer sobre sus hijos para evitar, dentro de lo que es materialmente posible, que estén expuestos a peligros, tentaciones y asechanzas.
El trágico momento no es para recriminaciones que en nada alivian el desgarrador sufrimiento de los parientes de las víctimas del accidente ocurrido mientras regresaban a sus hogares en un autobús.
Pero, analizado con detenimiento, puede servir de prevención y advertencia a quienes tienen jovencitos que comienzan a incurrir en travesuras y escapadas para divertirse junto a amigos.
Las circunstancias y ambientes en que se montan giras y viajes improvisados a lugares de esparcimiento provocan en ocasiones situaciones sumamente inseguras, sobre todo si no cuentan con la supervisión o vigilancia de adultos conscientes de sus responsabilidades.
La violencia delictiva y las malas influencias de todo género son riesgos para la población en general, pero principalmente para la juventud que, por falta de experiencia, no está siempre en capacidad de advertir cuándo está frente a una situación potencialmente perjudicial.
Otro elemento que causa inquietud por esta tragedia es el hecho de que la legislación dominicana no prevé sanciones más drásticas y ejemplarizadoras para choferes desaprensivos que manejan de forma temeraria y en estado de embriaguez.
Las informaciones disponibles dan cuenta de que este fue el cuadro de imprudencia que provocó el accidente en que perecieron los adolescentes y que produjo escenas dantescas por el hecho de que el choque con un poste de alta tensión hizo que algunos de los cuerpos quedaran descuartizados.
Las autoridades deben emplearse a fondo para detener al conductor que, después de haber causado estas muertes, huyó del lugar sin prestar auxilio a los sobrevivientes gravemente heridos.
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