Aún en medio de las grandes dificultades económicas globales propias del tiempo presente, siempre hay posibilidades de identificar soluciones o mecanismos compensatorios, sobre todo si no nos dejamos abrumar por la crisis.
Si en lugar de ofuscarnos y asumir actitudes quejumbrosas, se analizan con detenimiento las características de los problemas, siempre se pueden encontrar salidas provechosas.
Esta conclusión puede extraerse de planteamientos formulados por el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, en el discurso que pronunció ante los miembros de la Asociación Dominicana de Exportadores.
Con mucho sentido y precisión, además de un estimulante optimismo, ha invitado al sector exportador dominicano a ver las oportunidades que tiene ante el alto precio del petróleo y de los alimentos en el mercado internacional.
En efecto, muchos de los productos que están en alza, entre los que figuran café, azúcar y cacao, forman parte importante de la tradicional capacidad exportadora de la República Dominicana.
Esto no significa, sin embargo, que no tenemos nada de qué preocuparnos. Es obvio que debemos tomar medidas, aplicar austeridad y lograr ahorros, tanto a nivel del Estado como de las organizaciones del sector privado e incluso en el ámbito doméstico.
Valdez Albizu considera que con el aumento de los llamados “commodities” se podrían mejorar los términos de intercambio del país para contrarrestar en parte el incremento de la factura petrolera y de las importaciones de maíz, soya, sorgo y trigo.
Su visión es todavía más positiva, ya que basándose en la gran diversidad de la oferta exportable dominicana, pronostica que el sector tiene condiciones para volver a convertirse en la columna vertebral de la economía nacional.
El país tiene, pues, grandes retos, pero también vías para afrontarlos y dependerá del trabajo tesonero y de la creatividad el que podamos salir airosos.
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