La mujer dominicana ha logrado en las últimas décadas avances notables en el desempeño de diferentes roles en la sociedad, pero aun se ve afectada por situaciones de discriminación y por la violencia de género.
Muchas de las posiciones alcanzadas en la esfera laboral y profesional, en el empresariado, los negocios y la política son fruto de un esfuerzo permanente en la búsqueda de una mayor capacitación.
Sin embargo, uno de los aspectos más preocupantes que debe ser motivo de profunda reflexión, en ocasión del Día Internacional de la Mujer, es el número creciente de dominicanas que son víctima de feminicidios.
Es necesario apoyar y promover más iniciativas como las que realiza el Patronato de Ayuda a Mujeres Maltratadas (Pacam) y otras entidades que prestan un valioso servicio social.
Todas las inquietudes, ideas y proyectos de este tipo deben ser tomados en cuenta y respaldados para que las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos de género y contar con vías de expresión adecuadas para canalizar sus planteamientos.
En ese sentido, luce interesante y digna de ser tomada en cuenta, la sugerencia que acaba de formular el publicista Carlos Azar para fortalecer la lucha contra la violencia intrafamiliar, mediante la integración de líderes barriales, dirigentes sindicales, empresarios y las diferentes iglesias.
Propone establecer comités barriales que estén pendientes de abusos para de forma preventiva dar parte a las autoridades y evitar que un maltrato desconocido pueda terminar en la crónica de una muerte anunciada.
Estamos de acuerdo con su idea de que la conciencia sobre la igualdad de género y de protección a la mujer se puede fomentar también desde el seno escolar.
Hay que detener con diferentes métodos y sanciones judiciales ejemplarizadoras, la afrenta que representa para la sociedad este incremento en los asesinatos de mujeres perpetrados por hombres que usan de forma demencial su poder físico y sicológico.
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