El periodismo, el mundo literario, de la cultura y la intelectualidad del país están de luto desde ayer por el fallecimiento de María Ugarte, quien estuvo muy ligada a la trayectoria editorial de este diario.
Fue una excelente escritora de estilo directo y conciso que cultivó en sus trabajos periodísticos e históricos y en libros que recogen su incansable labor dedicada a la investigación, la restauración de monumentos y la promoción del arte y de la literatura dominicana.
Había nacido en Segovia, España, en 1914 y desde 1940 estaba radicada en Santo Domingo. Hablaba y escribía de este país como si fuera el suyo y en verdad lo era de corazón y también por nacionalidad porque lo amó mucho y le dedicó una gran parte de su fructífera existencia.
En El Caribe siempre se le recordará con cariño y gran admiración por su consagración como directora del Suplemento Cultural y directora de Suplementos.
Doña María, cuya pasión era la historia, publicaba también, en la edición regular del diario, reportajes especializados acerca de los monumentos coloniales, su conservación y puesta en valor, lo que le hizo merecedora de varias distinciones nacionales e internacionales.
Había estudiado filosofía y letras en la Universidad Central de Madrid y se especializó luego en ciencias históricas. Fue la primera mujer nombrada Miembro de Número de la Academia Dominicana de la Historia.
En 1975 recibió una mención especial de la Sociedad Inter-americana de Prensa (SIP), a la que siguieron años más tarde, varios premios de la Fundación Pellerano, del Club de Corresponsales de Prensa Extranjera, el Caonabo de Oro y el Premio Nacional de Literatura.
La intelectualidad dominicana ha perdido a una gran mujer y a una profesional de mucha valía. Paz a sus restos y nuestras sentidas condolencias a su hija, la periodista Carmenchu Brusiloff y a todos sus familiares.
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