La asistencia humanitaria y solidaria es uno de los nobles rasgos con que se fortalecen los vínculos de amistad entre las naciones.
La hermana república de Venezuela ha tenido en este sentido un gesto que merece gratitud y reconocimiento con las operaciones gratuitas practicadas a 50 dominicanos que padecían distintos trastornos oculares.
Con su visión restablecida por completo, gracias a estas oportunas y generosas intervenciones, estas personas estarán en condiciones de desarrollar una provechosa vida personal y productiva.
No se trata de una ayuda episódica, sino que responde a un programa denominado “Milagros”, que el gobierno venezolano firmó con la República Dominicana en el 2006.
Debido al espíritu filantrópico que sirve de fundamento a este acuerdo y al cronograma con que opera, otros cien dominicanos con enfermedades oftalmológicas tendrán a finales de marzo la oportunidad de obtener una anhelada curación.
Como pueblo y nación, tenemos que agradecer esta sensibilidad social de Venezuela y reafirmar frente a esa nación nuestros nexos de aprecio y amistad.
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