En un mundo globalizado, donde no hay prácticamente hechos de magnitud que tengan sólo incidencia aislada, naciones ricas y en vías de desarrollo tienen desafíos comunes que obligan a aunar esfuerzos para prevenir males y atenuar eventuales conflictos sociales, económicos y políticos.
Un ejemplo actual de la necesidad de colaborar en la búsqueda de soluciones a retos compartidos lo ofrece el problema del aumento continuo de los precios de los alimentos y del barril de petróleo en el mercado internacional.
El tema ha suscitado mucha atención e inquietud en el presidente Leonel Fernández, quien primero lo expuso en su discurso ante la Asamblea Nacional, el pasado 27 de Febrero, y luego en una carta enviada al presidente de Francia, Nicolás Sarkozy.
La idea es impulsar una cruzada internacional contra lo que Fernández ha calificado de “miseria ética” y de cruel e inhumana especulación de mercado con los precios de los alimentos y del petróleo. La preocupación figurará como aspecto prioritario a tratar en la agenda de la próxima reunión del G-20, en el entendido de que si esa tendencia no es refrenada, se pueden generar problemas sociales de graves e incontrolables consecuencias.
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