La sociedad dominicana está urgida a seguir estelares paradigmas para fortalecer valores y principios fundamentales y de esa forma contrarrestar los males, vicios y acechanzas que se ciernen sobre la sociedad.
Sólo la adscripción fiel a normas de convivencia civilizada, así como el amor a la patria y la defensa de la libertad y de la soberanía, conjuntamente con otros muchos elementos apreciables, permitirá afrontar con éxito los retos del tiempo presente.
Todos esos principios pueden pasar de los fríos enunciados a pautas concretas y dinámicas de comportamiento si las nuevas generaciones conocen y aprecian en toda su significación la vida y la obra del prócer independentista Matías Ramón Mella, del cual se celebró ayer el 195 aniversario de su nacimiento.
Mella se distinguió por su firme e irrenunciada lucha por la soberanía nacional y la patria que ayudó a fundar desde la noche del 27 de Febrero de 1844, cuando disparó el histórico trabucazo en la Puerta de la Misericordia.
Es un formidable ejemplo a seguir porque, además de que nunca flaqueó en su trayectoria nacionalista, no reclamó beneficios personales por sus emininentes servicios a la causa libertadora. ¡Loor! a este padre de la patria, de gloria inmortal por su papel decisivo en la Independencia y la Restauración de la República.
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