La detención de 10 personas con relación a una red dedicada a traficar con niños haitianos para pedir dinero en intersecciones de la ciudad ha venido a confirmar la sospecha, tantas veces repetida, de que esos pedigüeños infantiles no actuaban de forma improvisada y por cuenta propia.
Luego de una labor de seguimiento e inteligencia, se determinó el modus operandi, todo un sistema de rutas para recoger y distribuir a los niños. Esto también se conocía, pero nada se había hecho para erradicar esta desvergüenza, que es un crimen de lesa humanidad.
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