La influencia cada vez mayor que tienen los llamados “comodities” o materias primas en los mercados mundiales ha puesto en serios aprietos a las autoridades dominicanas, en su esfuerzo de evitar una espiral inflacionaria incontrolada.
De hecho, gran parte de los aumentos que se han producido en las últimas semanas en productos alimentarios de masiva demanda se han debido en gran medida a lo que los economistas denominan “inflación importada”.
Aunque no es un fenómeno nuevo, en los últimos tiempos ha adquirido mayor rango de incidencia a nivel local y tiene en el petróleo el elemento que desencadena más inflación, sobre todo ahora que el barril ronda los cien dólares.
El hecho de que en varios renglones la producción de alimentos depende mucho de insumos que el país importa, entre los que figuran el maíz y la soya, explica las alzas registradas en la producción avícola y porcina.
Pero como los consumidores, sobre todo los más necesitados, no resuelven sus precariedades económicas con explicaciones, se requiere que el Gobierno estudie y aplique algunas fórmulas para evitar que se amplíe la inflación, o cuando menos atenuar sus efectos con programas de venta a precios populares.
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