La muerte del doctor Luis R. Cuello Mainardi priva a la sociedad dominicana de un médico de valía y de un ser humano de gran sensibilidad social que desde la Fundación Corazones Unidos prodigó amor y esperanza de vida a cientos de niños y adultos de escasos recursos que presentaban distintos cuadros de cardiopatías.
Esta entidad filantrópica y sin fines de lucro, fundada en el 1985, fue fruto de su interés de brindar ayuda principalmente a niños con enfermedades congénitas para que pudieran viajar a centros médicos de Estados Unidos a recibir asistencia quirúrgica especializada.
A través de ese programa, al que dio siempre un emotivo impulso junto a la colaboración decidida y entusiasta de Freddy Beras Goico, otro gran dominicano de corazón grande y sensible, muchos infantes de familias carentes de medios para costear un costoso tratamiento lograron recuperar su salud y la alegría de vivir.
Gracias a esa humanitaria y oportuna asistencia, muchos de esos niños son hoy adultos sanos que desarrollan actividades laborales y productivas en diferentes áreas.
Este programa tuvo exitosos resultados por las relaciones de Cuello Mainardi con la Universidad de Cornell y el doctor Michael Lacorte, jefe del departamento de Cardiología Pediátrica del North Shore University Hospital, de Nueva York.
Luego se fue ampliando cuando Corazones Unidos estableció planes de cooperación con las señoras Angeles Glick y Evelin Duziec, de Healing the Children, una institución de noble mística de trabajo que cuenta con el apoyo de hospitales, clínicas y médicos en gran parte de los estados de la Unión Americana.
Cuello Mainardi tuvo la gran satisfacción de lograr la operación gratuita de cientos de pacientes con trastornos cardíacos, por medio del programa Heart to Heart, patrocinado por el Variety Club.
El país ha perdido a un gran dominicano, ejemplo de servicio amoroso y desinteresado a una legión de seres humanos que hoy lloran su muerte. Paz a sus restos y nuestras sentidas condolencias a sus familiares.
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