La creciente explotación ilegal de carbón vegetal en las provincias Independencia y Bahoruco, donde cada mes se producen 37,000 sacos, constituye un crimen ecológico por la tala indiscriminada de árboles en zonas del llamado sur profundo.
A pesar de que es una práctica prohibida por el negativo impacto que produce al medio ambiente, 200 productores, en su mayoría haitianos, asistidos por doce camioneros dominicanos, causan grandes desmontes y logran actuar como “chivos sin ley”.
Para los haitianos que operan los hornos de carbón es una actividad primitiva y de subsistencia, pero para los camioneros que sacan el mayor provecho es un mercado que genera 89.2 millones de pesos anuales.
Las autoridades deben intervenir con urgencia para detener esta depredación, que puede tener graves consecuencias, primero en la floresta y luego en la erosión de los suelos.
Para lograr una efectiva erradicación de este grave mal se requiere una estrategia que provea alternativas energéticas y otros medios de producción. Si este comercio no es detenido, los daños serán incalculables en 19 comunidades de Bahoruco e Independencia.
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