Con los aumentos considerables que se han registrado en un sinnúmero de alimentos y mercaderías de consumo masivo, el tema de un reajuste salarial está sobre el tapete y merece un debate serio y ponderado en la agenda nacional.
Cuando estas alzas se producen, la gente pierde poder adquisitivo y el impacto es más doloroso en empleados y trabajadores de ingresos reducidos, especialmente para quienes dependen del salario mínimo en sus diversas modalidades sectoriales.
La situación es mucho más complicada para aquellos que, antes de estos últimos aumentos, ya habían visto reducirse su capacidad de adquirir productos, bienes y servicios porque sus ingresos se han mantenido estáticos.
El anuncio de que el Comité Nacional de Salarios sesionará en abril no ha logrado tranquilizar el ambiente laboral, donde comienzan a producirse pronunciamientos en demanda de que se disponga un aumento de salarios general y reivindicador.
En consecuencia, es importante que patronos y trabajadores comiencen a hacer proyecciones acerca de la factibilidad de un alza salarial que se corresponda con la inflación anual acumulada que, según algunos cálculos, subió un 119.75 por ciento entre 2002 y 2010.
En la medida en que estos contactos permitan aproximarse a consensos preliminares, el Comité Nacional de Salarios estará en mejores condiciones de emitir resoluciones que satisfagan las necesidades e intereses de las partes. Como este comité tiene una esfera de acción limitada, es esencial que el Ministerio de Trabajo auspicie también encuentros en que se analice el costo actual de la canasta básica, con vista a un eventual aumento general de salarios.
Abordar este aspecto y llegar a un parámetro real resulta crucial, porque mientras las cifras del Banco Central sitúan la canasta en RD$10,000 hasta el año pasado, la Confederación Nacional de Unidad Sindical (CNUS) sostiene que ronda los RD$20,000.
Los aumentos que se autoricen deben ser justos y compensar, o cuando menos aliviar, los bolsillos de la clase trabajadora, antes de que se agudice la desesperación actual.
Comentarios (0)