Hay informes que por su naturaleza son sobrecogedores, como el que acaba de conocerse en torno al 43 por ciento de muertes de mujeres parturientas que pudo haberse evitado en el 2010, según la Dirección Materno Infantil y Adolescentes del Ministerio de Salud Pública.
De 188 muertes maternas, 19 por ciento fueron adolescentes, o sea jovencitas con embarazos de alto riesgo, y en el 18 por ciento hubo responsabilidad médica hospitalaria, lo que equivale a descuido o negligencia.
Estas cifras son consideradas extremadamente altas, si se toma en cuenta que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) considera que la mortalidad maternal no debe pasar de 40 por cada mil. Hay que humanizar los servicios de salud y en las familias ofrecer mayor orientación a las jóvenes.
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