La situación que ha afectado a cientos de empadronadores del pasado censo nacional, que aun no reciben el pago de dietas por los días que laboraron en esa jornada, constituye un abuso incalificable que debe ser resuelto ya, sin mayores dilaciones, por la Oficina Nacional de Estadística.
En diversas localidades del país, jóvenes entrenados para recopilar los datos y que cumplieron cabalmente con sus obligaciones, han tenido que recurrir a protestas, sin que hasta ahora tengan la certeza de que recibirán sus exiguas remuneraciones.
Es probable que si los pagos se retrasan todavía más, los gastos en que incurren en los desplazamientos y demostraciones sobrepasarán el monto que les corresponde individual y colectivamente.
Aun así, muchos de ellos no están dispuestos a desistir porque, además de un asunto estrictamente económico, es un reclamo de justicia y dignidad.
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