l uso de las nuevas tecnologías, con una amplia gama de facilidades que dan a las comunicaciones una interacción rápida y dinámica, es parte esencial del mundo moderno y no pueden ser ignoradas, so pena de aislarse de las tendencias que permiten conectar con los gustos, los sentimientos y las exigencias de los nuevos públicos.
Pero la tecnología como un formidable aliado en la modernidad no tiene por qué exponernos a riesgos si la usamos con racionalidad. De ahí la conveniencia de realizar una campaña para reforzar entre conductores el conocimiento y conciencia del carácter contraproducente y alto riesgo que tienen las distracciones mientras se está al frente de un volante en calles y carreteras.
Podría considerarse innecesaria tal iniciativa, en virtud de que la Ley de Tránsito es clara y precisa en la prohibición, por ejemplo, de hablar por teléfono mientras se conduce, a fin de prevenir accidentes y que, en consecuencia, lo que procede es aplicar la ley a los infractores con todo rigor.
Sin embargo, en vista de la forma en que se ha popularizado el uso del “chateo”, que es comunicación digital escrita y no conversación oral, aunque se realiza a través de Iphone o BlackBerry, ha convertido este novedoso medio en una fuente de alto riesgo en nuestras vías públicas.
Es obvio que cualquier automovilista, por más avispado que sea, pierde la concentración necesaria para conducir con prudencia y observando debidamente las reglas de tránsito, si al mismo tiempo se dedica a enviar y recibir mensajes que le obligan a fijar la vista en un pequeño teclado y a sostener en sus manos los equipos de comunicación.
Por eso, insistimos que el problema no reside en las nuevas modalidades tecnológicas, sino en comportamientos desaprensivos que tienen que ser combatidos con educación y la aplicación de las regulaciones de tránsito para evitar accidentes y balances fatales.
Comentarios (0)