Los bomberos figuran entre los servidores públicos de indudables méritos por la naturaleza arriesgada de su trabajo, que es exigente en términos de horarios y sacrificios personales. En naciones donde se tiene bien en claro ese valioso servicio, se les distingue y gozan de un trato acorde a sus funciones.
En nuestro país, sin embargo, no reciben el tratamiento a que se hacen merecedores cada vez que, sin importar hora o circunstancia, se dirigen a combatir un incendio y a rescatar a personas en grave riesgo de peligro y muerte.
Por todas esas razones, hay que prestar la debida atención al caso de un grupo de bomberos de Santiago que presentó renuncia por bajos salarios y otras quejas laborales. Es justo que cuenten con buena remuneración y también con reconocimiento y no solo cuando haya desgracias.
Comentarios (0)